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TARRAGONA

 

Tarragona - La ciudad, que tiene más de 100.000 habitantes, reúne las ventajas de la capitalidad y de una economía en expansión con los atractivos de una naturaleza espléndida, un clima suave y un extraordinario conjunto monumental. Población de fundación romana (218 a.C., durante la Segunda Guerra Púnica), base militar para la conquista de las tierras de la península, devino bajo Augusto capital de la Hispania Tarraconense o Citerior. Su importancia se evidencia en la cantidad y envergadura de las construcciones de ese periodo pretorio, circo, teatro, anfiteatro, foros ciudadano y provincial, murallas, acueducto, etcétera, que se extienden desde la cima del cerro rocoso en que se asienta la ciudad hasta el mar. Interesantísimos museos, sobre todo por lo que respecta al aspecto arqueológico.

La catedral es el símbolo más representativo del esplendor medieval de la ciudad, cuando llegó a ser arzobispado metropolitano de la corona catalano-aragonesa. La ciudad antigua, llamada la Part Alta, sigue en parte el trazado de la ciudad romana, la Plaça de la Font coincide en parte con la arena del circo y estuvo durante siglos rodeada por un imponente recinto amurallado. La expansión urbanística del pasado siglo tiene su eje principal en la Rambla Nova (1854), vía que al llegar al mar se convierte en el Passeig de les Palmeres, bellísimo mirador sobre el Mediterráneo. Desde el Passeig Arqueològic, que bordea el contorno de las murallas, se divisa una bella panorámica del Camp de Tarragona, ante el telón de fondo de las sierras de Prades y de Llaberia.

Por otra parte, el barrio portuario, el Serrallo, tiene una acreditada tradición gastronómica.