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- Girona (75.269 h.). Fue
municipio romano, plaza fuerte y paso obligado por su emplazamiento estratégico.
Atravesada por cuatro ríos, y hasta tiempos modernos completamente amurallada,
la ciudad alcanzó su máxima pujanza en la baja Edad Media, época en que su
recinto se amplió considerablemente con la incorporación de los arrabales de
Sant Pere, Sant Feliu y el Mercadal, y con su ensanche hacia el norte por Pedret
y hacia el sur hacia las rutas de Barcelona v de la costa. Centro de mercado y
de dilatada tradición cultural, posee uno de los mejores conjuntos monumentales
de Cataluña: el monasterio de Sant Pere de Galligants, la iglesia de Sant
Nicolau, los Baños Árabes, el claustro y la Torre de Carlemany de la catedral,
ejemplos sobresalientes del románico.
- La catedral es famosa por
las dimensiones de su gran nave gótica, la más ancha de toda la arquitectura
medieval. En su rico Museo Capitular, junto al delicioso claustro, se conserva
el valioso Tapiz de la Creación, joya del arte románico. Al lado de la catedral,
en el Palacio Episcopal, se muestra una variada colección de objetos artísticos
de diferentes épocas y estilos (Museu d`Art de Girona).
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Completan tan admirable conjunto casas señoriales, restos de las murallas,
portales y monasterios como el de Sant Domènec y el antiguo barrio judío,
llamado el Call. De época moderna conserva también edificios del modernismo y
noucentismo (muchos de ellos de Rafael Masó), períodos en los cuales la ciudad
excelió en el campo de la literatura y las artes plásticas. Gran parque urbano
de la Devesa. En sus alrededores ofrecen también atractivas excursiones.